alguna vez a mis 32 años se me ocurrió vender óvulos, no era ni por la plata porque soy profesional, pero tenía curiosidad y quería la experiencia, alcancé a preguntar, en bogota ese programa lo tiene la clinica Marly y Profamilia, pero el problemita es que yo no era apta para donar mi semilla.
no vayan a creer que por alguna enfermedad rara, al contrario tengo raíces chibchas con español, lo que lo hace a uno chaparrito pero brillante, heredero de la malicia indígena, solo que el requisito para entrar al programa era tener hijos, y bueno el dedo no embaraza (lo sé por ensayo error), además al rato me acordé que si regalo mis huevitos me llegaría más pronto la menopausia.
los hombres son máquinas expendedoras de esperma, por eso se dan el lujo de sacarsela a manotadas, dejarla en la pared, baños, pisos, baldosas, azulejos, cortinas, caras, pantorrillas y casi toda superficie que este cerca del pajazo.
las mujeres no, venimos al mundo con nuestros huevitos contaditos y bueno uno nunca sabe cuando aparecera su príncipe azul o su viejo verde y requiera ese huevo para continuar su estirpe...
pero si sumerce ya multiplicó su ADN a la siguiente generación, venderlos da platica
pero si sumerce ya multiplicó su ADN a la siguiente generación, venderlos da platica
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